Os he hablado en artículos anteriores sobre los beneficios que aporta el yoga durante el embarazo, hoy os quiero contar cómo puede el yoga ayudarnos en nuestra recuperación postparto.

El postparto es, a mi parecer,  la etapa más difícil de todo el proceso de traer a un niño al mundo. Te hablaré de mi caso en particular y entenderás por qué creo que el postparto es algo que deberíamos trabajar más antes de que se presente en nuestras vidas.

Embarazo y parto:

Te cuento mi experiencia desde el punto de vista de una madre primeriza, supongo que con un segundo bebé la cosa será diferente…

Afortunadamente tuve un embarazo maravilloso, sin grandes molestias, con mucha energía y llevando una vida normal, trabajando hasta los 8 meses de gestación y haciendo deporte de forma habitual.

El parto también fue una experiencia increíble, desde que comencé a sentir las contracciones estaba preparada para lo que venía y el trabajo de parto fue rápido y sin apenas dolor, a esto ayudó contar con una matrona excepcional que, aunque trabaja para el servicio publico de salud, atiende los partos como si de tu casa se tratase.

Bajando la luz, permitiendo que me pusiera en postura de semisentada en lugar de acostada y quitando los aparatajes de los paritorios. Yo me cogí las piernas como si estuviera en una clase de pilates haciendo abdominales, una postura muy cómoda y que me permitió dirigir mi parto siguiendo el ritmo de mi cuerpo

y lo mejor! no tuve que aguantar las visitas de médicos en practicas que, aunque se supone que es algo importante para su formación,  es para las mujeres lo menos oportuno cuando están pariendo .

Bueno no me extiendo más en el parto, ahora viene la parte para la que no me preparé mental ni emocionalmente durante mis 9 meses de gestación:

El postparto

Cuando das a luz eres la persona más feliz de la tierra. Una vez que compruebas que tu bebé está sano y salvo en tus brazos la vida toma otro sentido, ya no eres tú, sois dos trozos de tu propia carne por separado pero unidos por un amor que no se puede describir con palabras.

Cuando acabas de dar a luz se desata una montaña rusa de emociones que muchas veces es difícil de entender y sobrellevar.

Pasas de  la alegría al miedo, del miedo a las dudas sobre si serás capaz de cuidar de ese pequeño ser… y vuelta a empezar… felicidad, temor, inseguridad…

Además de este batiburrillo de emociones que se hacen aun más desmedidas debido a nuestras amigas las hormonas, se suman los cambios físicos a los  que tenemos que enfrentarnos cuando nos vemos (después de dos días de hospital) en el espejo.

Podéis llamarme exagerada o decir que no importa cómo te veas después de un parto porque es una experiencia preciosa la de ser madre y que pensar en la imagen es algo superficial.

Pero seguro que no soy la primera ni la ultima que, al verse al espejo después de haber parido ha sentido que ese que se refleja delante de ella no es su cuerpo.

Durante nueves meses estuve viendo crecer esa barriga que tan feliz me hacía. Todo  mi embarazo lucí con orgullo esa enorme pancita que llevaba a mi pequeña dentro.

Fueron meses donde me acostumbré a esa figura, a no verme la punta de los pies y a no poder agacharme para atarme los cordones de las zapatillas. Amaba esa barriga que me hacía “una mujer especial”.

Una vez que Amapola estaba en mis brazos, debía acostumbrarme a ver una imagen totalmente diferente.

Tenía frente a mí un cuerpo que debía recuperarse de un gran trance, de un trabajo enorme que duró 9 meses y debía continuar. Ya no tenía una barriguita que lucir, sino que esconder.

¿Cómo de un momento a otro puede cambiar tanto la percepción de nosotras mismas?

Los Cambios en el Postparto

Si bien cuando tienes a tu bebé recién nacido en tu regazo no te da tiempo a pensar en cómo te sientes o cómo te ves, cuando pasan unos cuantos días y te enfrentas a tu nueva realidad es cuando viene el bajón.

Cambios a nivel físico:

  • Además de no ser tu la del espejo y tener que aceptar las marcas que dejó en ti un proceso de cambio tan bestial, los primero días después de haber dado a  luz estás dolorida, cansada,  recuperándote de los puntos.
  • No has dormido en dos o tres días y tienes un bebé que demanda todo tu tiempo y energía. Es duro y no estabas preparada para eso.

Cambios a nivel emocional:

  • No entiendes lo que te pasa porque “no es normal” que pases de una emoción  otra en segundos. Pero sí, es lo más normal del mundo.
  • Te has convertido en Madre y éste es un rol que no conocías…es normal sentir temor hacia lo desconocido, inseguridad ante cómo irá de ahora en adelante tu vida y si serás capaz de cuidar y criar a ese ser tan frágil que depende completamente de ti.

Cambios a nivel mental:

  • Empiezas a hacerte a la idea de tu responsabilidad como madre. Has ganado un nuevo rol, además de mujer ahora eres madre y tu tiempo ya no depende de ti, sino de lo que pida tu bebé.
  • Debes tomar decisiones importantes acerca de tu trabajo y el cuidado de tu hijo/a…sobre alimentación, estilo de crianza que, aunque te hayas documentado durante todo tu embarazo y tengas un plan de acción organizado en tu cabeza…a la hora de ponerlo en práctica las cosas suelen ser muy diferentes.

No quiero con esto asustarte si estás embarazada de tu primer hijo/a, sólo quiero compartir lo que para mi fue una de las etapas más duras de todo el proceso y animarte a que durante el tiempo de embarazo vayas preparándote mental y emocionalmente para los cambios que llegarán a tu vida.

Estos cambios no son malos, claro que no, sólo que son muchos y muy rápidos y es ahí donde suele haber problemas, porque estamos en un momento especial, hemos dado a luz hace muy poco y no somos capaces de asimilarlos a la velocidad que ocurren.

Además agravamos esos cambios debido a todo el proceso hormonal que nos hace muy sensibles a todo lo que pasa en el exterior.

¿Cómo me ayudó el Yoga en el Postparto?

Como ya te he contado en artículos anteriores, el yoga fue mi gran aliado durante el embarazo, tanto en la preparación física para el parto, como en el manejo de emociones y el control del estrés.

Durante el postparto, el yoga me sirvió de ungüento para ir sanando mi cuerpo, mi mente y mi espíritu.

Fue la vía para conectar con la nueva versión de la mujer que soy, porque al parir no sólo traes al mundo a tu bebé, sino que también eres tu la que renace a través de él.

El yoga se convirtió nuevamente en el camino hacia el autoconocimiento, en el bálsamo que mitiga el desconcierto y la agitación de la mente.

El Yoga es una gran ayuda para un momento en el que debemos trabajar la paciencia y dar a nuestro cuerpo tiempo para la recuperación, para que todo vuelva a su lugar.

Un tiempo para agradecer el gran trabajo que hizo cada parte de nuestro organismo en el proceso de crear y albergar la vida. Un tiempo para re-enamorarnos de nosotras y sentirnos más fuertes y luminosas que nunca.

Y es este reencuentro con la mujer que ha cambiado y se ha transformado el que comparto en mi curso “Yoga en Casa para Principiantes”. En el que la mayoría de las alumnas son madres que desean seguir su práctica de yoga después del postparto.

 ¿Cuáles son los Beneficios del Yoga postparto?

Ayuda a combatir el cansancio:

  • Los ejercicios de respiración y meditación presentes en la practica del yoga permite combatir el agotamiento que suponen los primeros meses con el bebé, en lo que se duerme muy poco debido a las necesidad de alimentación de éste y en los que estamos dando más energía de la que tenemos.
  • Con sólo unos 10 minutos de meditación o de respiración consciente al día seremos capaces de recobrar la energía que nos hace falta para afrontar el gran trabajo que supone cuidar de un recién nacido. Además de ello, la respiración y la meditación nos permite un mejor manejo emocional.

Recuperación física suave y no invasiva:

  • Aunque no es recomendable comenzar a practicar asanas (posturas de yoga) durante los dos primeros meses tras haber dado a luz, si pueden aplicarse algunos ejercicios de yoga para la recuperación del suelo pélvico, algo muy importante para que la musculatura que más se ha debilitado durante el embarazo y el parto vuelva a la normalidad.
  • Hay posturas especificas para trabajar el suelo pélvico y las respiraciones yóguicas ayudan a que este proceso de recuperación sea más rápido, suave y consciente.

Fortalece la espalda y los brazos:

Cuando tienes a tu bebé en brazos para alimentarle y acunarle aparecen los dolores de espalda y cuello.

La practica del yoga nos permite liberar la tensión de los hombros, el pecho y la espalda; a fortalecer los brazos y mantener la postura correcta a la hora de cuidar a nuestro bebé.

Previene la depresión Postparto:

El yoga actúa directamente sobre nuestro sistema nervioso y provoca una sensación de paz y calma en nuestro organismo que será muy beneficiosa para asumirlos cambios que, como os comentaba antes, aparecen una vez que damos a luz.

El yoga nos ayuda a centrar nuestra atención en lo importante y a conectar con nuestro interior para poder comunicarnos de mejor manera con el exterior. Es por ello que se convierte en un gran aliado para prevenir y también combatir la depresión postparto.

Crea comunidad entre madres:

Cuando tienes un bebé  y quieres retomar el ejercicio físico y a la vez disfrutar con tu bebé, el yoga postparto es una excelente instancia para compartir con tu hijo/a y otras madres con sus bebés .

Además de ser un espacio para trabajar cuerpo y mente, también se convierte en una reunión de apoyo mutuo entre mujeres que están viviendo una experiencia similar y que tienes las mismas inquietudes que tú.

Si deseas comenzar a disfrutar de los beneficios del yoga en el postparto tienes disponible mi guía “Mami, ¿Hacemos Yoga?” en formato físico y formato digital .

4 Comentarios

    • Hola Gaby.
      Es recomendable esperar alrededor de cinco a seis semanas después del parto para comenzar a hacer ejercicios suaves, siempre que el médico no indique otra cosa. Es importante dar tiempo a tu cuerpo para que vaya recuperándose y los órganos internos vuelvan a su sitio.
      Una vez pasado el periodo de puerperio o cuarentena, puedes comenzar a trabajar el suelo pélvico realizando ejercicios de kegel o de yoga enfocados sólo a la zona pélvica: Las posturas que requieren esfuerzo abdominal sólo puedes hacerlas cuando ya lleves un tiempo trabajando suelo pélvico. Es importante seguir este patrón de recuperación porque de lo contrario puedes producir daño a los músculos abdominales. Resumiendo. A las 5 o 6 puedes comenzar a caminar para ir movilizando tu cuerpo. Hacer ejercicio muy suave y centrado en zona del suelo pélvico. Pasadas 10 semanas puedes comenzar a trabajar abdomen (al principio con hipopresivos) y luego con rutinas de yoga para todo el cuerpo siempre y cuando te sientas más recuperada.
      Espero que te sea de ayuda lo que te cuento. Un abrazo

    • Hola Haddaa, en Málaga puedes venir a mis clases de yoga prenatal y postparto en Violeta Yoga (calle carretería 100) en le centro histórico.

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