Es bien conocido que el cuidado adecuado del cuerpo y de la mente nos proporciona equilibrio, es decir, orden y armonía en la organización psicosomática (que implica una acción de la psique sobre el cuerpo o viceversa) y en las energías que la estimulan. Este equilibrio alcanza también todos los estados mentales y emocionales  de la persona.

Para los yoguis  la enfermedad representa una ruptura del equilibrio natural de nuestro organismo. El cuerpo dispone de sus propias fuentes naturales curativas, pero éstas se frenan cuando, por malos hábitos o pensamientos nocivos y actitudes desequilibradas, rompemos esta armonía natural de nuestro enlace cuerpo-mente.

¿Cómo actúa el Yoga en el cuerpo y la mente?

Tanto las técnicas del yoga físico Hatha Yoga, como las del yoga mental o Radja-Yoga tienden a re-equilibrar y recuperar la armonía perdida en esta relación entre nuestra psique y nuestro cuerpo.

Las técnicas del yoga previenen el desorden psicosomático y regulan y armonizan los principios vitales (aire, temperatura y linfa) en el cuerpo, asimismo dispone las condiciones para controlar el pensamiento alborotado y para sosegar la mente.

Finalmente, de este equilibrio psicosomático sobreviene la perfecta quietud. Con esto nos referimos a que un aprovechamiento de la energía (prana), la adecuada ejercitación del cuerpo, la estabilización de la mente y el cultivo de estados de ánimo sanos proporcionan una activación de las fuerzas naturales curativas de nuestro conjunto cuerpo-mente y previenen la enfermedad.

Si la persona está en mejores condiciones físicas y anímicas le será más fácil ganar la quietud interior. La energía vital o prana fluirá mejor y más libremente por ese universo en miniatura que es el ser humano y todas las  funciones corporales y mentales  permanecerán en armonía, desenvolviéndose ordenadamente las corrientes de energía, sin sufrir bloqueos ni tensiones.

Al controlar la actividad mental infructuosa y disponiendo los medios para que el cuerpo actúe armónicamente, el yogui supera las dificultades y dolencias físicas y anímicas que, de otro modo, se interpondrían en la búsqueda del equilibrio y la realización de su ser.

meditar

Tanto las prácticas utilizadas en el yoga físico como en el yoga mental tienen por objetivo la conquista de la quietud interior, la visión trascendente y la emancipación espiritual.

Con la práctica del yoga el dominio de  la respiración conduce al dominio de la mente, del mismo modo que el saludable control de las inclinaciones anímicas y pensamientos conlleva al dominio sobre las funciones orgánicas. Yoga físico y yoga mental son por tanto dos vías que confluyen como las dos laderas de una misma montaña, pero con la notable diferencia de que no hay que optar por una u otra, sino que pueden seguirse ambas.

Con la práctica del yoga psicofísico entendemos que es mediante una actitud menos egocéntrica, y no en la reafirmación del ego, que esta fuente de energía vital se conecta con nuestra energía interna. Los desórdenes somáticos, el egocentrismo, el apego, la desidia psíquica y las actitudes mentales y emocionales insanas frenan este proceso de maduración interna que representa el camino hacia una existencia más consciente y en contacto con nuestra fuerza interior.

Es por eso que el yogui, paciente y sabiamente, regula con equilibrio las funciones de su cuerpo y su mente para que colaboren, y no obstaculicen, su viaje hacia la libertad interior, la pureza y la rectitud.

 

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