Ya lo decía Hipócrates hace más de 2000 años «Que tu medicina sea tu alimento y que tu alimento sea tu medicina», y es que la alimentación juega un rol muy importante en el cuidado de nuestro cuerpo.

Sin embargo, aunque la mayoría de las personas son conscientes de la necesidad de nutrirse bien, en los tiempos que corren cada vez resulta más lejana esta sabiduría de «ser lo que comemos».

Las prisas y el estrés del día a día, sumados a un empobrecimiento nutritivo de los alimentos que se producen en la actualidad y a los que acedemos en el mercado, ejercen un incremento de las enfermedades en las que la alimentación es responsable de manera parcial o directa.

Hablamos de un aumento de trastornos cardiovasculares, colesterol, hipertensión, diabetes, obesidad, cáncer…

Patologías que, si corresponden a la adopción de malos hábitos alimenticios (entre otros motivos), resultan posibles de tratar de manera inversa, es decir prevenir la enfermedad y recuperar la salud mediante una alimentación inteligente y responsable.

¿Qué son los Superalimentos (Superfoods)?

Ningún alimento contiene todos los nutrientes que precisamos para alimentarnos adecuadamente.

Pero sí existen algunos con un contenido nutricional muy completo o que incluyen compuestos no nutritivos, pero con un interés nutricional que actúa de forma particularmente beneficiosa sobre nuestro organismo, bien ayudando a prevenir enfermedades o bien colaborando en su mejoría.

Estos son los llamados superalimentos.

Si bien, ninguno puede llegar por sí solo a curar una enfermedad. Es el conjunto de una dieta variada y equilibrada donde los superalimentos darán lo mejor de sí mismos.

Consejos para una buena alimentación

Todos los especialistas en nutrición coinciden en dos puntos esenciales para llevar a cabo una alimentación sana: variedad y equilibrio.

 

La variedad de alimentos en nuestra dieta diaria asegura que incluyamos todos los nutrientes que son resultan esenciales.

Al combinar varios alimentos y distribuirlos en nuestras comidas, logramos que se compense las carencias y que actúen de forma conjunta sobre nuestro organismo.

También evitamos que comer sea algo aburrido, pues para alimentarnos de forma saludable es muy importante la motivación.

Es necesario también que la ingesta sea equilibrada porque, por muy saludable que sea un alimento o por mucha sustancia beneficiosa para cierta enfermedad que posea, comerlo en exceso no nos beneficiará ni acelerará la cura.

Para realizar una dieta sana, los especialistas en nutrición recomiendan el siguiente reparto de nutrientes por persona al día:

Hidratos de carbono

Deben ocupar el 55-60% del total de la dieta y los encontramos en los cereales y sus derivados, frutas, verduras y hortalizas.

Proteínas

Sólo un 12-15% debe corresponder a este grupo en el que encontramos productos de origen animal (carne, pescado, lácteos, huevos), en vegetales (legumbres, frutos secos, cereales) y en algas.

Grasas

entre un 25-30% de la ingesta diaria deben ser grasas, pero procurando que la mayoría sean de tipo insaturadas.

El aceite de oliva y de girasol, el pescado azul y los frutos secos son los más ricos en grasas insaturadas.

Vitaminas, minerales y agua

un 15% de la dieta debe estar dedicada a alimentos ricos en vitaminas y minerales, y los que más contienen dichos elementos son las frutas y verduras. El agua la incorporamos a través de los alimentos y la que bebemos.

Sin duda, dedicar un poco de tiempo a cuidar nuestra alimentación significa invertir en salud, bienestar y juventud.

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