8 Consejos para reducir la factura de la compra sin renunciar a comer sano

Es común pensar que comer de manera saludable resulta más caro de la cuenta, siendo algo difícil de incorporar a nuestros gastos mensuales. Es verdad que los alimentos orgánicos suelen costar un poco más que los alimentos que estamos acostumbrados a encontrar en el supermercado. Sin embargo, comer sano es totalmente alcanzable incluso para quienes cuentan con un presupuesto reducido.

Aquí os dejamos algunos consejos para mantener la factura del supermercado a raya sin tener que renunciar a una alimentación saludable:

1. HACER UN SEGUIMIENTO DE TUS GASTOS

Para empezar a controlar lo que gastamos en la compra de alimentos, es importante poner atención a lo que compramos cada semana. Es recomendable decidir cuánto presupuesto queremos gastar semanalmente en alimentación (ya sea en las compras para la casa o en las comidas que se hacen fuera) y con este presupuesto ajustar lo que realmente gastamos. Por lo general solemos comprar más cosas de las necesarias, y éstas acaban quedándose en la despensa o se estropean en poco tiempo. Si quieres ahorrar en la compra te aconsejamos probar un par de semanas apuntando cada gasto, aunque sea pequeño, relacionado con productos alimenticios. Una vez que sepas lo que gastas de manera real puedes hacer un planning semanal más adecuado para controlar el dinero de la comida de casa y la que realizas fuera. Por otro lado, cuando pones un límite a lo que puedes gastar semanalmente, empezarás a ser más creativo con las cosas que tienes en la nevera y en la despensa, aprovechando mejor los alimentos y evitando desperdiciar sin necesidad.

2. HACER UNA «LIMPIEZA DE COCINA»

De vez en cuando puedes hacer una semana de «no gastar» poniendo en marcha un barrido de cocina. Esto significa no comprar alimentos en una semana y sólo utilizar los que ya tienes en la nevera y en la despensa. Puede que lleve un poco más de tiempo pensar en el menú diario, o que no comas la «pizza de los viernes» porque no tengas los ingredientes que sueles utilizar, pero verás cómo una semana con gasto mínimo se verá reflejada en tu factura mensual de alimentación y comenzarás a aprovechar mejor tus compras.

3. COMPRAR LOCALMENTE

Considera explorar el mercado local de tu ciudad, ya que adquirir productos orgánicos en la zona donde se producen puede abaratar el costo. Por otro lado, puedes consumir los alimentos de temporada, éstos son más baratos y por lo general de mejor calidad.
Además de ello, comprar de forma local y en tiendas conocidas puede resultar mucho más económico: las fruterías, carnicerías y panaderías de barrio, son los mejores comercios para abastecerse de buenos productos a mejores precios que en el supermercado.

4. REDUCIR EL CONSUMO DE CARNE

La carne que encontramos en los grandes almacenes por lo general posee un exceso de hormonas y antibióticos que no son recomendables para nuestro organismo. Hemos de reconocer que hacerse con carne procedente de la ganadería ecológica resulta más caro que adquirir proteínas animales obtenidas de granjas industriales las que, además de utilizar medicamentos y hormonas de forma excesiva, emplean un medio de producción poco sustentable que por lo que ya conocemos vela más por los intereses económicos que por el bienestar de los animales. Por ello, puedes considerar obtener las proteínas animales de una manera más reflexiva, por un lado reduciendo el consumo de carnes de producción industrial y obteniéndola en un mercado ecológico y por otro comenzar a incluir proteínas de origen vegetal, tales como legumbres, tofu, soja, granos enteros y huevos, en tu dieta. Verás como este cambio de hábitos mejorarán tu salud y reducirá tu factura.

5. COMPRAR A GRANEL

Como ya hemos dicho antes, las compras de productos a granel resultan más económicas que comprar «empaquetado» y se suma la ventaja de encontrar productos de mejor calidad y sin conservantes añadidos. Hay muchas tiendas que se dedican a vender frutos secos y legumbres a granel, tanto en fruterías como en tiendas de especias puedes encontrar una amplia variedad de productos con los que abastecer tu despensa. Echa un vistazo a las tiendas de tu ciudad, puede llevarte un poco de tiempo comparar precios y comprar cada producto en una tienda distinta, pero a la larga lo notarás en tu bolsillo. Siempre puedes aprovechar un día para realizar un recorrido por todas las tiendas que venden productos a granel y comprar lo suficiente para pasar una temporada sin tener que volver. Como ya sabes, las legumbres, cereales, semillas, frutos secos y especias tienen una larga vida útil, solo es cuestión de almacenarlas bien en tu cocina y podrás disfrutar de comidas fáciles y baratas cada vez que quieras.

6. COMPRAR PRODUCTOS CONGELADOS O CONGELAR TU MISMO/A

Es verdad que muchas veces evitamos comprar productos congelados porque creemos que no tienen las mismas propiedades nutritivas que un producto fresco. Sin embargo hay muchos alimentos que se ultra-congelan rápidamente una vez recogidos y esto les permite preservar sus nutrientes. Estos productos vienen muy bien para los hogares de pocos integrantes. No es lo mismo comprar una coliflor fresca que debes usar en una semana, que una bolsa de coliflor congelada y cortada en pedacitos que puedes ir usando cuando te apetezca. Por otro lado, también tienes la opción de comprar la verdura, carne o pescado frescos, si es más económico hacerlo, y congelar estos productos en porciones para utilizar más adelante.

7. PLANIFICA TUS COMIDAS

Aunque puede parecer algo trabajoso, planificar las comidas de la semana te ayudará a ahorrar tiempo y también dinero. Antes de hacer la compra semanal de comestibles prueba a hacer un plan de comidas para la semana. Si tienes un poco más claro lo que comerás durante la semana a la hora de la compra elegirás mejor los ingredientes y evitarás llegar a casa con artículos innecesarios y compras impulsivas. Está claro que no podemos organizar un menú que se lleve al pie de la letra para siete días, pero si puedes adjudicar un número de días de legumbres, pasta, arroz, sopa, etc. a tu manera de estructurar la semana. Esto te vendrá bien para llevar una alimentación más variada y saludable.

8. REDUCE LAS COMIDAS EN RESTAURANTES

Muchas veces la comodidad de desayunar fuera de casa, camino al trabajo o en un descanso del mismo, nos hace ver como algo imprescindible el hecho de gastar un extra en alimentación en comercios. Si podemos permitirnos desayunar, comer o cenar fuera toda la semana y además comprar lo necesario para nuestra casa está bien, pero si queremos ahorrar en la factura de alimentación y además comer más sano, podemos tomar como costumbre desayunar antes de salir de casa o llevarnos el desayuno al trabajo (invierte en una taza-termo y verás como ahorras en desayunos). Si tienes que almorzar en la oficina a diario, puedes también optar por llevarte el almuerzo de casa así, además de ahorrarte el dinero de menú diario en el restaurante, sabrás de primera mano lo que estás comiendo, pudiendo con ello seguir un plan de alimentación más saludable.

Haz la prueba, comienza a poner más atención a lo que pones semanalmente en la cesta de la compra y verás que muchos de los productos no son totalmente necesarios. Al final del mes comenzarás a notar los cambios en tu alimentación y en tu factura.

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