Muchas veces los padres caemos en la tentación de poner a nuestros hijos como excusa para no hacer determinadas cosas.
Decimos que son muy pequeños para ir de viaje, que con el cochechito no se puede llegar muy lejos o que será muy incómodo y estresante salir al monte o al campo con todo lo que necesita un bebé.
Sin embargo, la simplicidad y la creatividad pueden mucho más que todos los «peros» que podamos poner antes de probar salir con nuestros bebés a dar una caminata por el bosque y acercarlos a la naturaleza.
¿Por qué es importante llevar a los niños al campo?
Los niños aprenden de la imitación y de la experiencia.
Lo que les rodea y cómo nos comportemos los padres con ese entorno, será lo que marque su modelo a seguir.
Por ello, si queremos tener hijos que cultiven el amor por la naturaleza, respeten a los animales y disfruten de pasear al aire libre, debemos enseñarles con el ejemplo.
Algo tan simple como una escapada familiar al monte o al campo, es una buena manera de conectar a nuestros hijos con la naturaleza.
Llevar a los niños al campo permite enseñarles el amor por el medio que les rodea y regalarles momentos para que se sientan libres y en paz.
Un niño que desde pequeño oye el cantar de los pájaros; que alza la vista y ve un bosque frondoso; que siente el calor del sol y respira aire puro, es un niño que crecerá sano y respetando la naturaleza.
Primera ruta de trekking con un bebé. Mi experiencia fue muy gratificante.
Con dos meses y medio, le pusimos a Amapola su ropa más cómoda, nos ajustamos el fular portabebé, las mochilas y nos fuimos a caminar por los senderos de El Chorro, un sitio estupendo para disfrutar del aire puro, las vistas y la caminata con amigos.
¿Cómo se lleva a un bebé de trekking al campo?
Desde que nació Amapola nuestro nuevo amigo es el fular portabebé, ya que es la mejor manera de llevar a nuestros peques pegaditos, seguros y resulta muy cómodo para todos.
Nuestras mochilas de excursión también han cambiado un poco, ahora llevamos unos cuantos pañales, ropa de abrigo, alguna mantita y una que otra cosa más…pero las ganas de pasar un rato agradable lejos del ruido de la ciudad siguen siendo las mismas.
Si bien antes, cuando sólo éramos dos, planificábamos rutas de trekking más largas y con más nivel de dificultad, ahora mismo, que nuestra pequeña tiene muy pocos meses de vida, nos conformamos con pequeñas escapadas al monte.
Buscamos rutas de senderismo más cortas, o montes con menos altitud, donde no se den cambios bruscos de temperatura (como pasa cuando haces cima en una montaña) y podamos controlar mejor las situaciones que puedan aparecer de imprevisto (amamantar en mitad del campo, cambiar un pañal, etc…).
Las montañas más altas las dejaremos para más adelante, cuando Amapola esté más mayor y aguante más nuestro ritmo.
Este primer contacto de nuestra hija con el bosque fue muy beneficioso para nosotros y para ella. Así lo pudimos comprobar en su cara de tranquilidad y su mirada curiosa cuando despertó rodeada de árboles y naturaleza.
Para nosotros como padres, la experiencia de salir de la rutina y compartir con nuestra hija un espacio nuevo, resulta muy gratificante:
- Por un lado salimos de la rutina del trabajo y los paseos por la ciudad.
- Y también vamos sumando experiencias a esto de ser papás, aprendiendo a compartir el mundo de nuestra hija en diferentes escenarios.
Además, llevar a un bebé a descubrir cosas nuevas, y en este caso el traqueteo del campo, les hace gastar energía y caer rendidos, asegurando a los padres una noche de merecido descanso, os animo a probarlo! =)


