Últimamente nos encontramos un sinfín de consejos sobre qué, cómo y en qué momento comer uno u otro alimento.

Siendo muchas veces pautas contradictorias o difíciles de conjugar en una dieta normal.

Si bien el campo de la nutrición va cambiando constantemente y cada día se desvelan propiedades y usos de muchos alimentos para conservar nuestra salud, hay unas reglas de nutrición que no pasan de moda y son la base de cualquier alimentación saludable y equilibrada.

1.- No comer todo lo que quieras ni querer todo lo que comes

Esta regla es esencial para llevar una dieta saludable.

Por una parte a la hora de comer debemos poner un límite en la cantidad de alimento que ingerimos (por muy bueno que estén las albóndigas que hace tu madre, no puedes repetir tres veces y rebañar el plato con una barra de pan!)

En segundo lugar, no «querer» todo lo que comemos se refiere a que, por muy mal que te lleves con algunos alimentos, debes agregarlos a tu dieta.

Si sólo comiésemos los alimentos que nos resultan apetitosos, seguramente no cubriríamos correctamente nuestras necesidades nutricionales.

Está claro que si el momento de la comida nos resulta placentero tendremos una mejor relación con los alimentos, pero también es importante aprender a disfrutar de aquellos que no nos hacen tanta gracia pero que si nos aportan numerosos beneficios nutricionales.

Para ello podemos buscar recetas creativas e integrar esos alimentos que no nos gustan tanto a nuestro menú semanal.

2.- Que la comida sea tu medicina

Si te paras un momento a pensar que cada día tienes entre 3 a 5 oportunidades de influir en tu salud tanto a nivel físico como emocional, seguramente cuidarías mucho más lo que te llevas a la boca.

Que tu comida sea tu medicina significa que tienes la posibilidad de elegir entre alimentos que te aporten salud (alimentos ricos en antioxidantes, fitoquímicos, fibra, etc) o que te la quiten (grasas hidrogenadas, conservantes, etc).

Para llevar a cabo esta regla comienza alejándote de todos esos alimentos con una etiqueta llena de componentes difíciles de pronunciar o ingredientes con una # por delante.

(Si tu no entiendes lo que significan, tu cuerpo tampoco lo hará).

Si comes con conciencia ganas en salud.

 

3.- Respeta tu cuerpo

Si tienes un cuerpo tienes una responsabilidad: ¡cuidar de él!. Para ello debes moverte todos los días, descansar y comer de forma equilibrada. Una mezcla sencilla que respeta y cuida esa máquina que te mantiene en pie.

4- Come con calma, sin estrés y disfruta de cada plato

Comer en 5 minutos no es nada sano, tu cuerpo lo sabe y se nota en su funcionamiento.

Si piensas que cada comida puede ser una pausa para desconectar de todo lo que debes hacer en el día y te tomas esas pausas como algo placentero o como una pequeña muestra de gratitud hacia tu cuerpo, descubrirás que tu sistema digestivo trabaja de mejor manera y aprovecha aún más los nutrientes que le das en cada comida.

Mastica con calma, saborea cada alimento y disfruta del placer de comer.

5- Llena tus  platos de color

Intenta comer a diario platos que por lo menos contengan 5 colores diferentes.

Entre el desayuno y la cena tienes oportunidad de mezclar tantos colores como sean posibles, no es tan difícil: un zumo de naranja al desayuno, arándanos frescos o frutos rojos y yogur natural a media mañana.

Una sopa de tomate para acompañar el almuerzo, un poco de humus a media tarde y ensalada de hojas verdes para cenar.

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6- Vuelve a la sabiduría antigua

Nuestras madres y abuelas saben muy bien lo que es «comer con salud», piensa es esos caldos cocinados a fuego lento que al tomarlos te reponen y dan energía.

O en esos guisos que además de estar buenísimos te aportan gran cantidad de nutrientes necesarios para hacer frente a un día de trabajo…

Ellas sabían combinar perfectamente los alimentos para obtener recetas deliciosas y nutritivas, así que no dejes de incluir sus recetas de toda la vida en tu dieta.

7- Come alimentos reales

Evita, a ser posible, consumir los alimentos que vienen envasados pues, mientras menos cajas y latas tengan, más reales son.

Compra frutas y verduras frescas e intenta conseguir las carnes y pescados en mercados locales.

Si necesitas comprar productos envasados procura que contengan los menos aditivos posibles, tu cuerpo lo agradecerá.

 

8- Sigue la regla 80/20

Está claro que no siempre se puede mantener una dieta estrictamente saludable, menos con la amplia cantidad de productos tentadores que nos ofrece el mercado.

La regla del 80/20 trata de mantener una relación entre los alimentos saludables y que aportan nutrientes importantes para la salud y los que resultan ser sólo alimentos placenteros.

El 80% dedícalo a los alimentos ricos en nutrientes y a la cocina saludable (las patatas son muy sanas… hasta que las fríes :P) el otro 20% puedes usarlo para darte algún capricho culinario de vez en cuando.

9- Comprende la conexión entre lo que comes y cómo te sientes

Lo que comes influye tanto en tu estado físico como en tu estado de ánimo.

Hay alimentos que te sientan bien y te dan ayudan al buen funcionamiento de tus órganos, otros te hacen sentir pesadez o malestar corporal.

A nivel anímico los alimentos y la forma en que los cocinas pueden influir positivamente haciendo que estés más alegre y activo; reduzcas el estrés y el cansancio y actúes de forma más positiva.

Aplica estas 9 reglas a tu alimentación y ganarás salud. Recuerda que no pasan de moda.