No sabemos en que momento algo tan natural como amamantar a un hijo pasó a ser un tema tabú y objeto de reproche.
Es cada vez más común ver salas de lactancia en centros comerciales o restaurantes, y es que al parecer a algunas personas, el que una madre de de mamar a su hijo les resulta un acto ofensivo, obsceno y no apto para ser realizado en público.
Sin embargo, son muchas las madres que se revelan ante este tipo de reglas absurdas, promovidas generalmente por un sector demasiado conservador que malinterpreta asuntos tan humanos como dar de comer a un hijo. Ellas saben que amamantar libremente es un derecho tan suyo como el de sus hijos el de recibir alimento.